UNIB participa en un estudio que analiza el papel del pescado en dietas saludables y su impacto ambiental

10 de Julio de 2026
pescado-dieta-port

Leonardo Hernández, investigador de la Universidad Internacional Iberoamericana (UNIB), participa en el estudio «Environmental burden of fish in healthy and sustainable diets», que analiza el papel del pescado en dietas saludables y sostenibles, así como su impacto ambiental en comparación con otros alimentos de origen animal.  

La alimentación sostenible se ha convertido en uno de los grandes retos de la salud pública y de los sistemas alimentarios actuales. La necesidad de garantizar dietas nutricionalmente adecuadas, accesibles y respetuosas con el medioambiente ha impulsado nuevas investigaciones sobre el papel de distintos grupos de alimentos en la reducción de emisiones, el uso de recursos naturales y la preservación de los ecosistemas.

En este contexto, el pescado suele recomendarse como parte de patrones alimentarios saludables por su aporte de proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales. Sin embargo, su incorporación en dietas sostenibles requiere evaluar no solo sus beneficios nutricionales, sino también la huella ambiental asociada a su producción, captura, procesamiento y consumo.

Una revisión sobre el papel del pescado en la sostenibilidad 

Estudios previos han señalado que los alimentos de origen animal presentan impactos ambientales variables. En particular, las carnes rojas y procesadas suelen asociarse con mayores emisiones de gases de efecto invernadero, uso de tierra y consumo de agua. Frente a ello, el pescado y los productos del mar se han planteado como alternativas potencialmente más sostenibles, aunque su impacto depende de factores como la especie, el método de producción, el origen silvestre o acuícola y las prácticas de gestión empleadas.

El estudio tuvo como objetivo sintetizar la literatura científica disponible sobre la huella ambiental del pescado y su contribución a dietas saludables y sostenibles. Para ello, se realizó una revisión de estudios observacionales, análisis de huella ambiental y modelos de optimización dietética. A partir de esta aproximación, examinaron cómo varía el impacto ambiental del consumo de pescado dentro de diferentes patrones alimentarios y en comparación con otros productos de origen animal.

Menor impacto ambiental, con matices

Los resultados muestran que el pescado representa, por lo general, una proporción menor del impacto ambiental total de la dieta. En comparación con la carne y otros productos animales terrestres, muchos tipos de pescado tienden a generar menores emisiones de gases de efecto invernadero, así como un menor uso de tierra y agua. Esta diferencia resulta especialmente relevante cuando el pescado sustituye a carnes de mayor impacto dentro de patrones alimentarios equilibrados. 

La revisión también destaca que varios modelos de optimización dietética han observado reducciones potenciales del impacto ambiental cuando se sustituye parte del consumo de carne por pescado o cuando se incrementa su presencia en dietas diseñadas para cumplir objetivos nutricionales. No obstante, los autores subrayan que estos beneficios no son uniformes y pueden variar de manera considerable según el país, el tipo de dieta analizada y la especie de pescado considerada.

pescado-dieta

 

Hacia dietas más sostenibles

Asimismo, el trabajo pone de manifiesto que algunas investigaciones han detectado incrementos en las emisiones de gases de efecto invernadero asociados a un mayor consumo de pescado, especialmente en modelos que priorizan la calidad nutricional. Esto evidencia la complejidad de diseñar dietas que cumplan simultáneamente con criterios de salud, sostenibilidad ambiental y viabilidad alimentaria.

Otro hallazgo relevante es que el impacto del pescado depende en gran medida del sistema de producción. Las especies, los métodos de captura, las prácticas acuícolas, el uso de piensos, la eficiencia productiva y la gestión de los recursos marinos pueden modificar sustancialmente la huella ambiental final. Por ello, el estudio recomienda integrar el pescado de forma reflexiva dentro de cambios dietéticos más amplios, evitando generalizaciones y favoreciendo opciones de menor impacto cuando sea posible. 

En conjunto, el estudio concluye que el pescado puede desempeñar un papel constructivo en dietas saludables y sostenibles, especialmente cuando contribuye a mejorar la adecuación nutricional y sustituye alimentos de origen animal con mayor carga ambiental. Sin embargo, el equilibrio óptimo entre necesidades nutricionales y límites ambientales no siempre es sencillo de alcanzar, por lo que se requiere continuar investigando las diferencias entre especies, sistemas productivos y contextos alimentarios. 

Si quieres conocer más sobre este estudio, haz clic aquí

Para leer más investigaciones, consulta el repositorio de UNIB.